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Millones de serpientes podrían morir cada año en Costa Rica: una estimación preliminar.

  • Foto del escritor: Cristian Porras Ramírez
    Cristian Porras Ramírez
  • 10 jul
  • 28 min de lectura

Actualizado: 29 jul


Por César Barrio Amorós y Cristian Porras Ramírez / CRWild (www.crwild.com).

 

Las serpientes constituyen uno de los grupos de animales más temidos, menos comprendidos y, paradójicamente, más importantes para la salud de los ecosistemas. Controlan poblaciones de roedores, anfibios, lagartijas e incluso otras serpientes; sirven de alimento para aves rapaces, mamíferos y otros depredadores; y forman parte esencial del equilibrio natural en bosques, humedales, sabanas, cultivos y jardines.

Sin embargo, en muchas partes del mundo las serpientes están desapareciendo sin que apenas nos demos cuenta. No suelen recibir la misma atención que los jaguares, las tortugas marinas, los monos o las aves. Su declive ocurre en silencio: una serpiente muerta en una carretera, otra cortada con machete en una finca, otra aplastada durante la limpieza de un potrero, otra desplazada cuando desaparece la hojarasca de un bosque.

Este artículo presenta una estimación preliminar y experimental sobre los peligros que enfrentan las serpientes en Costa Rica. No se trata de una cifra definitiva, sino de un ejercicio para dimensionar un problema que casi nunca se mide.


Un problema mundial poco visible

Durante años, los declives de anfibios recibieron gran atención científica y mediática. Las ranas desaparecían de bosques tropicales, montañas y quebradas. Luego se habló más de la crisis de insectos, aves, mamíferos y peces de agua dulce. Pero las serpientes han quedado en una zona de sombra.

A nivel mundial, varios estudios han comenzado a advertir que algunas poblaciones de serpientes podrían estar disminuyendo de forma importante. Uno de los trabajos más citados es el de Reading y colaboradores, publicado en 2010, que analizó poblaciones de serpientes en distintos lugares del mundo y encontró señales de declives abruptos y preocupantes .

Otros estudios han documentado una amenaza particularmente grave: la mortalidad en carreteras. Las serpientes son muy vulnerables al tráfico porque muchas se mueven lentamente, son nocturnas, cruzan caminos durante sus desplazamientos naturales o usan el asfalto para calentarse. Investigaciones recientes muestran que las carreteras de alto tráfico pueden ser peligrosas, pero también los caminos de bajo tráfico pueden causar mortalidad importante en serpientes.

A esto se suman otras presiones: pérdida de hábitat, persecución humana, contaminación, enfermedades, especies invasoras, comercio ilegal y cambio climático. En conjunto, estas amenazas pueden estar reduciendo poblaciones de serpientes mucho antes de que tengamos datos suficientes para demostrarlo especie por especie.

  

Un precedente metodológico: el trabajo de Lynch en Colombia 

En 2012, el herpetólogo John D. Lynch publicó un trabajo muy valioso sobre las serpientes de Colombia y las amenazas contra su conservación. Su enfoque fue especialmente importante porque no se limitó a decir que las serpientes estaban amenazadas: intentó estimar cuántas serpientes podrían estar muriendo cada año por distintas causas.

Lynch identificó cinco grandes amenazas:


1- Matanza directa por personas en zonas rurales.

2-Mortalidad por vehículos en carreteras.

3-Destrucción y transformación del hábitat.

4-Tráfico comercial ilegal. 5-Recolección científica.


Su conclusión fue clara: las mayores amenazas no eran la ciencia ni, en términos numéricos, el tráfico ilegal. Las amenazas más graves eran la matanza cotidiana por miedo o desconocimiento y la destrucción del hábitat.

Este punto es fundamental. Muchas veces las políticas de conservación se concentran en decomisos, permisos o control de colecciones, pero la verdadera mortalidad puede estar ocurriendo en lugares mucho más comunes: potreros, cultivos, patios, caminos, bordes de bosque y carreteras.


¿Podemos adaptar ese enfoque a Costa Rica?

Costa Rica es un país pequeño, pero extraordinariamente diverso. Alberga actualmente alrededor de 137 a 139 especies de serpientes, de las cuales aproximadamente 22 son venenosas, aunque estas cifras pueden variar conforme avanzan los estudios taxonómicos, se describen nuevas especies y mejora el conocimiento sobre su distribución.


El país posee una reconocida trayectoria internacional en materia de conservación. Cuenta con una amplia red de parques nacionales, refugios de vida silvestre y corredores biológicos, además de una importante recuperación de la cobertura forestal durante las últimas décadas. Sin embargo, estos logros no significan necesariamente que las poblaciones de serpientes estén libres de amenazas o que su estado de conservación sea bien conocido.


Costa Rica reúne diversas condiciones que podrían favorecer una elevada mortalidad de serpientes por causas humanas: una alta diversidad de especies concentrada en un territorio relativamente pequeño, una red vial extensa, amplias zonas agrícolas, un crecimiento urbano y turístico acelerado, un contacto frecuente entre las personas y la fauna silvestre, percepciones culturales negativas hacia las serpientes, la matanza preventiva de especies venenosas y no venenosas por desconocimiento, así como la fragmentación y transformación de los hábitats naturales, entre otros factores. A pesar del reconocido liderazgo del país en conservación, resulta pertinente plantear una pregunta exploratoria: ¿es posible construir una estimación preliminar sobre cuántas serpientes podrían estar muriendo cada año en Costa Rica por causas asociadas a las actividades humanas?

Antes de presentar los escenarios propuestos, es importante hacer una aclaración. Las cifras que se desarrollan en este artículo no corresponden a datos oficiales, censos nacionales ni estimaciones validadas mediante estudios de campo. Se trata de un ejercicio metodológico preliminar, construido a partir del enfoque planteado por Lynch (2012) y adaptado al contexto costarricense utilizando información disponible sobre diversidad de serpientes, red vial, pérdida de cobertura boscosa y número de unidades agropecuarias.


El propósito de este ejercicio no es estimar con precisión la mortalidad anual de serpientes en Costa Rica, sino explorar si la información actualmente disponible permite generar una hipótesis cuantitativa de trabajo y visualizar el posible orden de magnitud del problema. En otras palabras, el objetivo no es demostrar una cifra, sino evaluar si los escenarios obtenidos justifican el desarrollo de investigaciones específicas que permitan validar, refinar o refutar estas estimaciones mediante monitoreos de campo y estudios de largo plazo.


En conservación, las estimaciones exploratorias suelen desempeñar un papel importante al identificar problemas potenciales que aún no han sido cuantificados de manera rigurosa. Si incluso un escenario construido bajo supuestos conservadores sugiere un orden de magnitud de millones de serpientes potencialmente afectadas cada año, ello plantea una pregunta que merece ser investigada con mayor profundidad: ¿estamos frente a una amenaza de conservación cuya magnitud aún no ha sido adecuadamente evaluada en Costa Rica?


¿Por qué deberíamos proteger a las serpientes? Su papel en la seguridad alimentaria y la salud pública.


Para dimensionar el verdadero valor de las serpientes, primero debemos mirar hacia el suelo, hacia los silos de almacenamiento y hacia los cultivos que alimentan al planeta. Vivimos en una guerra silenciosa contra las plagas de roedores, una amenaza constante, silenciosa y casi invisible que compromete la seguridad alimentaria global y la salud pública de una manera alarmante.


La crisis global de los roedores plaga: Perspectiva de la FAO

Los roedores (Rattus rattus, Rattus norvegicus, Mus musculus y diversas especies nativas) son catalogados por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) como una de las mayores fuerzas destructivas para la agricultura mundial. No solo consumen cultivos directamente en el campo (fase pre-cosecha), sino que provocan pérdidas devastadoras en los granos almacenados (fase post-cosecha).


A nivel mundial, se calcula de forma conservadora que los roedores destruyen o hurtan entre el 5% y el 15% de la producción total mundial de granos y cereales. Sin embargo, el daño real no es solo lo que comen, sino lo que contaminan. Un solo roedor consume unos 10-15 gramos de alimento al día, pero a su paso deja cientos de fecas y miles de gotas de orina cargadas de patógenos (virus y bacterias como Leptospira, Hantavirus, Salmonella y la peste). Un grano contaminado por orina o heces es inutilizable para el consumo humano; por ello, la capacidad de daño por contaminación de los roedores es hasta 10 veces mayor que su consumo directo.

Si analizamos este impacto por regiones y países, el panorama es crítico:


India: Es uno de los países más afectados. Se estima que las pérdidas post-cosecha debidas a roedores oscilan entre el 10% y el 25% de todos los granos almacenados. En años de brotes de roedores, comunidades enteras pierden el 100% de sus cultivos de subsistencia.


China: En las grandes llanuras arroceras y agrícolas, las explosiones demográficas de roedores destruyen millones de toneladas de grano anualmente, afectando la disponibilidad de arroz y trigo para su inmensa población.


Estados Unidos: A pesar de contar con tecnologías avanzadas de control y almacenamiento, los roedores causan pérdidas valoradas en miles de millones de dólares anuales en silos y destruyen infraestructura agrícola masticando cables y aislamiento.


Rusia: En las regiones productoras de trigo del sur y Siberia, los roedores del campo generan mermas drásticas cíclicas que impactan los mercados de exportación de cereales.


Europa (v.g., Francia y Alemania): Los brotes cíclicos de topillos (Microtus arvalis) devastan campos enteros de cereales y pastizales, obligando a aplicaciones masivas de raticidas químicos que contaminan los suelos.


África (v.g., Tanzania y Kenia): El ratón multimamario (Mastomys natalensis) protagoniza plagas devastadoras que devoran hasta el 20% o el 50% de las cosechas de maíz en pie, provocando crisis agudas de hambruna local y brotes concurrentes de Fiebre de Lassa.


Región Neotropical (v.g., Costa Rica y Colombia): Además de los roedores plaga comunes en todo el planeta (Mus musculus, Rattus rattus y R. norvegicus), roedores de la familia Sigmodontinae (ratas cañeras y arroceras) atacan masivamente las plantaciones de caña de azúcar, arroz y palma aceitera. En ausencia de control ecológico, las pérdidas económicas directas comprometen el sustento de miles de familias rurales.


Las serpientes: El regulador natural e insustituible

Aquí es donde el papel botánico y ecológico de las serpientes se vuelve vital. Las serpientes son depredadores especializados. A diferencia de las aves rapaces o los mamíferos carnívoros, las serpientes tienen cuerpos delgados y flexibles que les permiten introducirse directamente en las madrigueras de los roedores, en los túneles subterráneos y entre las grietas de los silos de almacenamiento donde estos se esconden.


Muchas especies medianas y grandes presentes en campos agrícolas y bosques —como las zumbadoras, micas, boas e incluso especies venenosas como las víboras del género Bothrops— basan su dieta casi exclusivamente en roedores. Una sola serpiente de tamaño medio puede consumir decenas de roedores al año. Más importante aún: la sola presencia de las serpientes y sus rastros químicos altera el comportamiento de los roedores (ecología del miedo), disminuyendo sus tasas de reproducción y su actividad de forrajeo en los cultivos.


Conclusión Ecológica: Si eliminamos a las serpientes de los ecosistemas, rompemos el freno natural de las plagas. Al ser los roedores organismos de reproducción exponencial (estrategas de la r), la ausencia de serpientes provocaría un colapso agrícola sin precedentes. La producción de alimentos humanos caería drásticamente, disparando las hambrunas y obligando a la humanidad a depender de raticidas químicos altamente tóxicos que envenenan las fuentes de agua, la biodiversidad y nuestros propios alimentos.


Evidencias científicas del colapso: Cuando los roedores "hacen fiesta"

La afirmación de que la desaparición de las serpientes desataría una crisis de roedores no es una mera hipótesis teórica o una exageración conservacionista. En ecología, este fenómeno se conoce como cascada trófica por pérdida de control top-down (regulación de arriba hacia abajo), y ocurre cuando se elimina el freno biológico que representan los depredadores.

A lo largo de las últimas décadas, diversos experimentos de exclusión y desastres ecológicos provocados por el ser humano han aportado datos duros e irrefutables de lo que sucede cuando erradicamos a estos guardianes silenciosos.


1. El experimento natural de las Islas Marianas: El factor Boiga

Uno de los ejemplos más limpios y cuantitativos sobre el impacto directo de las serpientes en las poblaciones de micromamíferos se documentó al comparar las islas vecinas de Guam y Saipán, en el archipiélago de las Marianas.


En la isla de Guam, la introducción accidental de la serpiente arbórea marrón (Boiga irregularis) es tristemente célebre por haber diezmado a las aves nativas; sin embargo, también se convirtió en el depredador alfa de los pequeños mamíferos. En contraste, la cercana isla de Saipán comparte condiciones climáticas, ambientales e históricas idénticas, pero carece de poblaciones de serpientes.


  • El Dato Comprobado: Investigaciones ecológicas de campo que compararon la densidad de roedores entre ambas islas revelaron que Saipán (sin serpientes) albergaba aproximadamente cinco veces más ratas (Rattus spp.) por hectárea que Guam (con serpientes).

  • La Conclusión: La presencia activa de los ofidios actúa como una prensa biológica constante; al desaparecer esta presión en Saipán, las ratas exóticas multiplicaron sus poblaciones sin control, generando un impacto severo en la vegetación y los recursos locales (Wiewel et al., 2009; Gawel et al., 2026).


2. El Experimento KLEE en la Sabana Africana: Remoción y brotes sanitarios

El Kenya Long-term Exclosure Experiment (KLEE) es uno de los proyectos de manipulación de ecosistemas más rigurosos del mundo. A través de parcelas valladas experimentalmente, los científicos removieron de forma controlada a los grandes vertebrados y depredadores para evaluar el efecto dominó en el resto de la cadena alimentaria.


  • El Dato Comprobado: La exclusión y disminución de la fauna reguladora provocó una explosión drástica, masiva y sostenida en la densidad total de roedores en las parcelas desprotegidas.

  • El Impacto Sanitario: Esta "fiesta" de roedores no solo alteró la dinámica de las plantas, sino que provocó un efecto secundario alarmante para la salud humana: al dispararse el número de roedores, se incrementó exponencialmente la abundancia de vectores (pulgas) y la prevalencia de patógenos zoonóticos graves, como la bacteria Bartonella spp., responsable de múltiples infecciones sistémicas en humanos (Young et al., 2014).

  • El Contra peso Herpetológico: En estas mismas parcelas se demostró que cuando los roedores aumentan por factores ambientales, las serpientes locales —como la serpiente de arena africana (Psammophis mossambicus)— responden de inmediato de forma numérica, concentrándose y multiplicándose en esas zonas para amortiguar el brote (McCauley et al., 2006).


3. El colapso global por Degradación Trófica (Trophic Downgrading)

En una de las revisiones de ecología global más importantes e influyentes del siglo XXI, publicada por la revista Science, un consorcio internacional de científicos analizó las consecuencias globales de la extirpación humana de los depredadores de nivel superior (incluyendo serpientes, aves de presa y pequeños carnívoros) en paisajes agrícolas y forestales de todo el planeta.


  • El Dato Comprobado: El estudio compiló evidencia global que demuestra que la matanza indiscriminada y la degradación de hábitats que eliminan a los depredadores rompe de golpe el equilibrio regulatorio del ecosistema.

  • La Consecuencia: Sin el control que ejercen animales como las serpientes, los roedores plaga sufren ciclos de irrupción demográfica salvajes ("outbreaks") que causan estragos masivos en los cultivos, pérdidas económicas multimillonarias y crisis sanitarias agudas por la dispersión de virus y bacterias. El estudio califica la pérdida de estos depredadores como una de las huellas más destructivas de la humanidad sobre la naturaleza (Estes et al., 2011).


En pocas palabras: La ciencia ya ha medido el desastre. Cada vez que una comunidad rural o un desarrollo agrícola masacra a las serpientes de su entorno por miedo o ignorancia, está firmando un cheque en blanco para que las poblaciones de roedores se multipliquen por cinco o por diez. No es una suposición: remover a las serpientes de la ecuación es, matemáticamente, invitar a las plagas y a las enfermedades a nuestra propia mesa.


Cambiando la narrativa: de enemigos públicos a aliados ecológicos

A pesar de la importancia ecológica que desempeñan, las serpientes continúan siendo uno de los grupos de vertebrados más perseguidos debido al miedo, el desconocimiento y diversas percepciones culturales negativas. Promover una convivencia más informada requiere sustituir los mitos por información basada en evidencia científica y fortalecer los programas de educación ambiental.


Los accidentes ofídicos representan un problema real de salud pública y deben abordarse mediante educación, prevención y acceso oportuno a antivenenos. Sin embargo, desde una perspectiva poblacional, las mordeduras de serpiente representan una fracción relativamente pequeña de las causas globales de mortalidad humana cuando se comparan con enfermedades cardiovasculares, cáncer, accidentes de tránsito u otras enfermedades infecciosas.


Tabla 1. Principales causas de mortalidad humana en el mundo comparadas con las mordeduras de serpientes.

Región / País

Muertes anuales por Mordedura de Serpiente

Muertes anuales estimadas por Inanición / Desnutrición (Exacerbadas por pérdida de cosechas por plagas)

India

~50.000

~300.000 (Impacto directo e indirecto en poblaciones vulnerables por pérdida de seguridad alimentaria)

África Subsahariana

~20.000 - 32.000

~2.000.000 (Efectos combinados de pobreza, crisis climática y plagas agrícolas)

América Latina (Neotrópico)

~1.000 - 2.000

~40.000 (Inseguridad alimentaria severa en comunidades rurales aisladas)

Estados Unidos y Europa

< 10

Prácticamente 0 (Debido a redes de distribución globales, aunque con pérdidas financieras millonarias)

TOTAL MUNDIAL

~81.000 - 138.000

~9.000.000

Nota: Mientras que las muertes por serpientes se concentran en accidentes aislados en zonas rurales, las pérdidas de alimentos causadas por plagas de roedores destruyen el sustento nutricional de millones de personas, empujándolas hacia la desnutrición severa y la muerte por inanición cronificada.


Para entender aún mejor lo desproporcionado que es nuestro miedo hacia estos reptiles, analicemos cuáles son las verdaderas causas que diezman a la población humana año con año a nivel global.


Tabla 2: Principales causas de muerte humana en el mundo comparadas con los accidentes ofídicos.

Rango

Causas principales de mortalidad humana mundial

Muertes anuales aproximadas

Fuente Institucional de Referencia

1

Enfermedades cardiovasculares (Infartos, hipertensión)

17.900.000

OMS / IHME

2

Cáncer (Todos los tipos)

10.000.000

OMS / IHME

3

Enfermedades respiratorias crónicas y neumonías

4.000.000

OMS / IHME

4

Enfermedades diarreicas y transmitidas por agua/alimentos

1.600.000

OMS

5

Diabetes y complicaciones metabólicas asociadas

1.500.000

OMS

6

Accidentes de tráfico / Seguridad vial

1.300.000

OMS

7

Criminalidad (Homicidios dolosos y violencia interpersonal)

~440.000 - 458.000

UNODC (Global Study on Homicide)

...

...

...

...

N/A

Accidentes por mordedura de serpiente (Global)

~81.000 - 138.000

OMS (Snakebite Envenoming Strategy)


Nota

Al poner los datos sobre la mesa, la conclusión es contundente: las serpientes no representan una amenaza estadística significativa para la supervivencia de nuestra especie. De hecho, nos enfrentamos a un riesgo exponencialmente mayor de morir al subirnos a un automóvil para ir al trabajo, o por descuidar nuestra salud cardiovascular, que por el encuentro fortuito con un reptil en el campo.


Las serpientes no buscan el conflicto con los humanos; cuando muerden, lo hacen como último recurso de defensa al ser pisadas o agredidas intencionalmente. Una finca, un cultivo o un bosque donde habitan serpientes es un ecosistema sano, protegido contra invasiones biológicas destructivas y equilibrado de forma natural. Son, sin lugar a dudas, guardianes silenciosos de nuestra propia comida. Aprender a respetarlas y conservarlas no es solo un acto de compasión hacia la fauna silvestre, sino una decisión inteligente para garantizar nuestro propio futuro alimentario. 


Las cinco amenazas principales para las serpientes en Costa Rica


1. Matanza directa por miedo o desconocimiento.

La matanza directa por miedo o desconocimiento podría constituir una de las principales causas de mortalidad de serpientes asociada a las actividades humanas en Costa Rica, aunque actualmente no existen estudios nacionales que permitan cuantificar su magnitud.

Diversos reportes de rescate, observaciones de campo y la experiencia de investigadores y grupos de manejo de fauna sugieren que numerosas serpientes son eliminadas simplemente por aparecer cerca de viviendas, escuelas, fincas, senderos turísticos o cultivos. En muchos casos, las personas desconocen si la especie es venenosa y, ante la incertidumbre, optan por matarla.


La gran mayoría de las especies de serpientes presentes en Costa Rica no representa un riesgo significativo para las personas cuando no son manipuladas o molestadas. Además, muchas de ellas cumplen funciones ecológicas importantes como depredadoras de roedores, anfibios, lagartijas y otros pequeños vertebrados.


Entre las especies que con mayor frecuencia son perseguidas o eliminadas se encuentran:


Terciopelo (Bothrops asper), por ser venenosa y común en zonas húmedas.
Terciopelo (Bothrops asper), por ser venenosa y común en zonas húmedas.
Boa (Boa imperator), por su tamaño y porque suele introducirse en casa y gallineros.
Boa (Boa imperator), por su tamaño y porque suele introducirse en casa y gallineros.

Pajareras y micas, como Phrynonax, Masticophis y Spilotes, por ser grandes y visibles
Pajareras y micas, como Phrynonax, Masticophis y Spilotes, por ser grandes y visibles
Corales verdaderas y falsas, muchas veces matadas por confusión.
Corales verdaderas y falsas, muchas veces matadas por confusión.
Víboras arborícolas, como Bothriechis nigroadspersus y lateralis, por su relativa abundancia en zonas humanizadas y su aspecto llamativo y venenoso.
Víboras arborícolas, como Bothriechis nigroadspersus y lateralis, por su relativa abundancia en zonas humanizadas y su aspecto llamativo y venenoso.
Las ojigatas (Leptodeira aff. ornata ) porque son usualmente confundidas con terciopelos pese a que son inofensivas, ya que poseen pupilas verticales y cabeza triangular.
Las ojigatas (Leptodeira aff. ornata ) porque son usualmente confundidas con terciopelos pese a que son inofensivas, ya que poseen pupilas verticales y cabeza triangular.
Durante las labores agrícolas en Sarapiquí, Bothrops asper suele ser eliminada con frecuencia.
Durante las labores agrícolas en Sarapiquí, Bothrops asper suele ser eliminada con frecuencia.
Una inofensiva tierrera (Geophis godmani) hembra con huevos, ultimada por ignorancia, ya que esta especie (y todas las del género) son totalmente inofensivas. Foto: Daniel Moya.
Una inofensiva tierrera (Geophis godmani) hembra con huevos, ultimada por ignorancia, ya que esta especie (y todas las del género) son totalmente inofensivas. Foto: Daniel Moya.

Lamentablemente hasta las especies más amenazadas, como este juvenil de Matabuey (Lachesis stenophrys ) son eliminadas sin dilación en medios rurales. Foto: Noelia Camacho.
Lamentablemente hasta las especies más amenazadas, como este juvenil de Matabuey (Lachesis stenophrys ) son eliminadas sin dilación en medios rurales. Foto: Noelia Camacho.

Escenario hipotético

Con el propósito de explorar un posible orden de magnitud, se utilizó como referencia el número aproximado de unidades agropecuarias registradas en Costa Rica. Según el Censo Agropecuario de 2014, la provincia de Alajuela concentraba 25.176 fincas, equivalentes al 27,1 % del total nacional, lo que permite estimar aproximadamente 93.000 unidades agropecuarias en el país.


Es importante destacar que este ejercicio no pretende representar una tasa real de mortalidad, sino construir escenarios hipotéticos basados en diferentes frecuencias de eliminación de serpientes por unidad agropecuaria.


Si hipotéticamente cada finca eliminara, en promedio, una serpiente cada 20, 10 o 5 días, se obtendrían los siguientes escenarios:

Escenario

Supuesto

Serpientes por año

Conservador

1 serpiente cada 20 días

1.700.000

Moderado

1 serpiente cada 10 días

3.400.000

Alto

1 serpiente cada 5 días

6.800.000

Estos números pueden parecer altos, pero incluyen individuos de diferentes tamaños y especies, desde serpientes de jardín y de hojarasca hasta individuos juveniles encontrados durante labores agrícolas, limpieza de terrenos o cosechas. Su objetivo es ilustrar el posible orden de magnitud del problema y no representar una estimación validada mediante monitoreo de campo.


2. Mortalidad en carreteras

La mortalidad vial ha sido identificada como una de las principales amenazas para numerosas especies de serpientes en diferentes regiones del mundo. En Costa Rica, la red vial atraviesa bosques, humedales, zonas agrícolas, corredores biológicos y áreas protegidas, aumentando la probabilidad de encuentros entre serpientes y vehículos.

Las serpientes pueden ser atropelladas mientras se desplazan entre fragmentos de bosque, buscan alimento o pareja, utilizan el asfalto para termoregularse o permanecen inmóviles frente a luces o vibraciones.

Costa Rica posee aproximadamente 5.000 km de red vial principal, aunque la longitud total de caminos secundarios y terciarios es considerablemente mayor.


Como ejercicio exploratorio, se utilizó una tasa de mortalidad de 1,4 a 2,8 serpientes por día por cada 100 km de carretera, similar a la empleada por Lynch (2012) y consistente con otros estudios sobre mortalidad vial.

Aplicando esta tasa únicamente a la red vial principal, se obtendrían entre 26.000 y 51.500 serpientes potencialmente atropelladas por año. Considerando la extensa red de caminos secundarios y rurales, se plantea un escenario ampliado con un valor medio cercano a 75.000 individuos y un escenario máximo exploratorio de hasta 250.000 serpientes por año.

Estas cifras deben interpretarse únicamente como escenarios exploratorios de orden de magnitud, no como estimaciones oficiales de mortalidad.

Escenario

Serpientes por año

Bajo

26.000

Medio

75.000

Alto

250.000

Con base en la información actualmente disponible, es razonable plantear la hipótesis de que la mortalidad vial podría concentrarse en regiones como Osa, Caribe Sur, Sarapiquí, Zona Norte, Talamanca, Península de Nicoya y rutas cercanas a áreas protegidas, aunque esta distribución requiere ser evaluada mediante monitoreos sistemáticos.


Lachesis melanocephala, Pacifico Sur, Foto: Luis Obando.
Lachesis melanocephala, Pacifico Sur, Foto: Luis Obando.
Epicrates maurus, Parrita, Foto: Cesar Barrio Amoros.
Epicrates maurus, Parrita, Foto: Cesar Barrio Amoros.

3. Pérdida y degradación del hábitat

Costa Rica ha recuperado una parte importante de su cobertura forestal durante las últimas décadas; sin embargo, la pérdida y degradación de hábitats naturales continúa representando una amenaza para numerosas especies.

Según Global Forest Watch, el país mantenía aproximadamente 2,6 millones de hectáreas de bosque natural en 2020 y registró pérdidas cercanas a 3.500 ha en 2024 y 2.600 ha en 2025.


La pérdida o degradación del bosque no solo afecta la cobertura vegetal, sino también a las comunidades de organismos que dependen de ella. Muchas serpientes requieren microhábitats específicos, como hojarasca húmeda, troncos caídos, raíces expuestas, quebradas y sotobosque denso.


Uno de los principales desafíos consiste en que desconocemos la densidad real de serpientes en la mayoría de los bosques tropicales, por lo que resulta imposible calcular con precisión cuántos individuos podrían verse afectados.

Por esta razón, el presente trabajo utiliza escenarios exploratorios basados en densidades hipotéticas comprendidas entre 10 y 300 serpientes por hectárea y diferentes porcentajes de afectación.


Bajo estos supuestos, la pérdida funcional anual podría oscilar entre algunos miles y más de un millón de serpientes, dependiendo de la densidad poblacional considerada y del grado de impacto generado por la transformación del hábitat.

Utilizando un escenario conservador inspirado en el enfoque metodológico de Lynch (2012), se obtienen los siguientes escenarios:

Escenario

Serpientes por año

Bajo

390.000

Medio

800.000–1.000.000

Alto

1.300.000

Estos escenarios deben entenderse como aproximaciones exploratorias. La magnitud real del impacto permanece desconocida y requerirá estudios específicos que permitan estimar densidades poblacionales, tasas de supervivencia y respuesta de las diferentes especies a la transformación del paisaje.


4. Comercio ilegal y captura

El comercio ilegal de serpientes existe en Costa Rica; sin embargo, con la información actualmente disponible, es poco probable que represente una de las principales fuentes de mortalidad en términos numéricos nacionales.

Las especies más susceptibles de captura incluyen boas, víboras arborícolas y otras serpientes de distribución restringida o con características morfológicas atractivas para coleccionistas.

Como escenario exploratorio, se plantean los siguientes valores:

Escenario

Serpientes por año

Bajo

50

Medio

200

Alto

500

Aunque el número total probablemente sea reducido en comparación con otras amenazas, esta actividad puede tener consecuencias importantes para especies raras, endémicas o con poblaciones naturalmente pequeñas.


5. Colecta científica e institucional

La evidencia disponible sugiere que la colecta científica realizada bajo permisos oficiales representa una fracción muy pequeña de la mortalidad total de serpientes.

Por el contrario, este tipo de investigación ha permitido describir nuevas especies, conocer su distribución, comprender su ecología, desarrollar antivenenos y generar información indispensable para la conservación.

Como escenario exploratorio, se propone la siguiente aproximación:

Escenario

Serpientes por año

Bajo

50

Medio

100

Alto

200

En comparación con las demás amenazas analizadas, la colecta científica regulada representaría una contribución numéricamente muy baja a la mortalidad total estimada.


¿Cuál podría ser la magnitud de la mortalidad anual de serpientes en Costa Rica?


A partir de los escenarios exploratorios desarrollados para cada una de las amenazas analizadas, es posible construir una aproximación preliminar al posible orden de magnitud de la mortalidad anual de serpientes asociada a actividades humanas en Costa Rica.

Es importante reiterar que las cifras presentadas no corresponden a estimaciones obtenidas mediante censos nacionales ni a datos derivados de monitoreos poblacionales de campo. Se trata de escenarios exploratorios construidos a partir de información secundaria disponible, literatura científica y una serie de supuestos explícitos inspirados en el enfoque metodológico propuesto por Lynch (2012), adaptado al contexto costarricense.


El propósito de este ejercicio no es cuantificar con precisión la mortalidad nacional de serpientes, sino generar una hipótesis cuantitativa de trabajo que permita visualizar el posible orden de magnitud del problema y justificar el desarrollo de investigaciones específicas.

Amenaza

Escenario A (Supuesto mínimo)

Escenario B (Supuesto intermedio)

Escenario C (Supuesto máximo)

Matanza directa por humanos

1.700.000

3.400.000

6.800.000

Mortalidad vial

26.000

75.000

250.000

Pérdida y degradación del hábitat

390.000

900.000

1.300.000

Comercio ilegal

50

200

500

Colecta científica

50

100

200

Total aproximado

2,1 millones

4,3 millones

8,3 millones

Bajo los supuestos considerados en este ejercicio metodológico, los escenarios obtenidos sugieren que la mortalidad anual de serpientes asociada a actividades humanas podría situarse dentro de un orden de magnitud comprendido entre aproximadamente dos y ocho millones de individuos por año, con un escenario intermedio cercano a 4,3 millones de serpientes.


Sin embargo, estos resultados no deben interpretarse como una estimación de la mortalidad real en Costa Rica, sino como una aproximación exploratoria destinada a responder una pregunta científica:

¿Es posible que las actividades humanas están provocando una mortalidad anual de serpientes mucho mayor de la que actualmente percibimos?

Responder esta pregunta requerirá estudios de campo específicamente diseñados para estimar tasas reales de mortalidad, abundancia poblacional, supervivencia y respuesta de las distintas especies frente a cada una de las amenazas aquí consideradas.


¿Por qué una cifra aparentemente tan alta?

A primera vista, los escenarios obtenidos pueden parecer sorprendentes, especialmente porque la mayoría de las personas rara vez observa serpientes en su vida cotidiana. Sin embargo, ello no implica necesariamente que sus poblaciones sean pequeñas. La mayoría de las especies son nocturnas, crípticas, fosoriales, arborícolas o permanecen ocultas entre la hojarasca, lo que dificulta considerablemente su detección.


Además, actualmente existe muy poca información sobre la densidad poblacional de serpientes en bosques tropicales. Los estudios disponibles muestran una alta variabilidad entre especies, hábitats y regiones geográficas. Dependiendo del ecosistema y de la metodología empleada, se han reportado densidades que van desde menos de 20 individuos por hectárea hasta más de 100 serpientes por hectárea. No obstante, estos valores no deben extrapolarse directamente a todos los bosques tropicales, ya que dependen de múltiples factores ecológicos.


En Costa Rica, uno de los pocos estudios de largo plazo disponibles fue realizado por Barquero-González et al. (2020) en Bahía Drake, península de Osa. Durante seis años de monitoreo nocturno se registraron 25 especies de serpientes y se documentó una disminución en las tasas de encuentro de varias especies, particularmente aquellas que se alimentan de anfibios y reptiles. Aunque este estudio no permite estimar densidades poblacionales, evidencia la escasez de información disponible y resalta la necesidad de desarrollar programas de monitoreo de largo plazo en diferentes ecosistemas del país.


Por esta razón, el presente trabajo utiliza escenarios amplios de densidad poblacional (por ejemplo, 10, 50, 100 y hasta 300 serpientes por hectárea) como una herramienta exploratoria para evaluar el posible orden de magnitud del impacto. Estos supuestos deberán contrastarse mediante investigaciones de campo que permitan estimar con mayor precisión la abundancia, supervivencia y dinámica poblacional de las distintas especies.


En ecología, gran parte de la mortalidad ocurre fuera del alcance de la observación humana. La baja detectabilidad de las serpientes hace que muchos eventos pasen inadvertidos, lo que refuerza la necesidad de desarrollar estudios específicos antes de aceptar o descartar cualquiera de los escenarios aquí planteados.


Las especies potencialmente más vulnerables

Actualmente no existen estudios nacionales que permitan cuantificar la vulnerabilidad relativa de todas las especies de serpientes de Costa Rica frente a las distintas amenazas analizadas. Sin embargo, con base en su historia natural, ecología y distribución, es posible plantear algunas hipótesis sobre los grupos que podrían estar más expuestos.


Persecución directa por las personas

Las especies grandes, llamativas o consideradas peligrosas suelen ser las más perseguidas. Entre ellas destacan:

  • Terciopelo (Bothrops asper).

  • Cascabel (Crotalus simus).

  • Matabuey o cascabela muda (Lachesis stenophrys).

  • Boas (Boa imperator, Corallus spp. y Epicrates spp.).

  • Zumbadoras y micas (Spilotes, Phrynonax y Masticophis).

  • Corales verdaderas (Micrurus spp.) y falsas corales.

  • Boas anilladas o mangleras (Corallus spp.) con su cabeza triangular, pupilas verticales y dientes larguísimos pueden parecer víboras.

  • Ojigatas (Leptodeira spp.). Estas comunes culebritas son frecuentemente confundidas por la gente con terciopelos pequeñas, debido a su cabeza que pueden triangular cuando están en alerta, sus pupilas verticales y patrón similar a las terciopelos.


Asimismo, numerosas especies completamente inofensivas, como Leptodeira, Sibon y otras serpientes pequeñas, también son eliminadas debido a errores de identificación o simplemente por miedo.




Pérdida y degradación del hábitat

Las especies potencialmente más sensibles incluyen serpientes de hojarasca, especies fosoriales, serpientes de bosque húmedo, especies arborícolas dependientes del sotobosque y aquellas con distribuciones restringidas o requerimientos muy específicos de microhábitat. Debido a su baja detectabilidad, estas disminuciones poblacionales podrían pasar inadvertidas durante largos periodos de tiempo.


Mortalidad vial

La evidencia disponible sugiere que las especies nocturnas, de desplazamiento lento o que utilizan superficies abiertas para termoregularse presentan un mayor riesgo de atropellamiento. Entre ellas destacan varias víboras, boas juveniles y adultas, serpientes asociadas a humedales y especies que realizan desplazamientos frecuentes entre fragmentos de bosque.


Reflexión

Más que ofrecer una cifra definitiva, los escenarios presentados en este trabajo busca responder una pregunta que, hasta ahora, ha recibido muy poca atención en la investigación herpetológica de Costa Rica:

¿Cuál podría ser la verdadera magnitud de la mortalidad de serpientes causada por las actividades humanas?

Los resultados obtenidos no constituyen una respuesta concluyente, sino una hipótesis cuantitativa de trabajo construida a partir de supuestos explícitos y de la mejor información actualmente disponible. Como toda hipótesis científica, estos escenarios deberán ser sometidos a prueba mediante estudios de campo que permitan validarlos, refinarlos o descartarlos.


Si los valores aquí planteados se aproximan siquiera parcialmente a la realidad, Costa Rica podría estar enfrentando una de las amenazas de conservación menos cuantificadas y potencialmente más importantes para sus serpientes. Si, por el contrario, futuras investigaciones demuestran que estas cifras están sobreestimadas o subestimadas, este ejercicio habrá cumplido igualmente un objetivo fundamental: estimular el desarrollo de investigaciones dirigidas a medir, por primera vez de forma sistemática, la mortalidad de serpientes asociada a las actividades humanas en el país.


En este sentido, la principal contribución de este trabajo no radica en las cifras propuestas, sino en presentar un marco metodológico preliminar que permita formular una hipótesis científica verificable y establecer una base para futuras investigaciones sobre la conservación de las serpientes en Costa Rica.


¿Qué podemos hacer para reducir la mortalidad de serpientes en Costa Rica?

Si bien la magnitud real de la mortalidad de serpientes en Costa Rica aún requiere ser cuantificada mediante estudios específicos, gran parte de las amenazas identificadas en este trabajo son potencialmente mitigables. La experiencia internacional demuestra que la combinación de educación ambiental, investigación científica, planificación territorial y manejo adecuado de los conflictos entre humanos y fauna silvestre puede reducir significativamente la mortalidad de numerosas especies.

A continuación, se presentan algunas acciones prioritarias que podrían contribuir tanto a la conservación de las serpientes como a la generación de información científica para orientar futuras decisiones de manejo.


1. Fortalecer la educación rural y comunitaria

La coexistencia entre personas y serpientes depende, en gran medida, del acceso a información confiable. Las campañas educativas no deberían limitarse a transmitir el mensaje de "no matar serpientes", sino enseñar a las comunidades cómo identificar las especies médicamente importantes, qué hacer cuando aparece una serpiente en una vivienda o un cultivo, a quién reportarla y cómo reducir el riesgo de accidentes sin necesidad de eliminar al animal.

Asimismo, es importante divulgar el papel ecológico que desempeñan las serpientes como reguladoras naturales de roedores y otros pequeños vertebrados, resaltando los beneficios que pueden aportar a los sistemas agrícolas.

FOTO – César impartiendo una charla comunitaria.


2. Fortalecer las redes de rescate y atención de conflictos

En Costa Rica, el rescate, manipulación, transporte y reubicación de fauna silvestre debe realizarse conforme a la legislación vigente y bajo la coordinación del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC) y demás autoridades competentes.

En este contexto, resulta conveniente fortalecer redes de atención que permitan responder de manera rápida y segura a los reportes de serpientes en zonas habitadas, reduciendo la matanza innecesaria y garantizando que cualquier intervención sea realizada por personal debidamente capacitado y autorizado.

Programas de capacitación dirigidos a funcionarios del SINAC, Cuerpos de Bomberos, Cruz Roja, policías, guardaparques y rescatistas voluntarios podrían incluir:

  • Identificación básica de especies.

  • Manejo seguro de serpientes.

  • Protocolos de bioseguridad.

  • Primeros auxilios ante accidentes ofídicos.

  • Criterios técnicos para determinar cuándo es necesaria una reubicación y cuándo la mejor alternativa es no intervenir.

  • Registro estandarizado de datos para investigación científica.

Estas redes también podrían convertirse en una fuente valiosa de información para conocer la frecuencia de conflictos entre humanos y serpientes en distintas regiones del país.

FOTO – Rescate de serpientes.


3. Investigar y mitigar la mortalidad en carreteras

La mortalidad vial representa una de las amenazas mejor documentadas para reptiles en numerosos países, pero todavía existe muy poca información para Costa Rica.


Una prioridad debería ser desarrollar programas nacionales de monitoreo que permitan responder preguntas básicas como:

  • ¿Qué especies son atropelladas con mayor frecuencia?

  • ¿En cuáles rutas ocurre la mayor mortalidad?

  • ¿Existen épocas del año con mayor riesgo?

  • ¿Qué variables ambientales favorecen los atropellamientos?


Esta información permitiría identificar sitios prioritarios para implementar medidas de mitigación como pasos de fauna adaptados para reptiles, cercas guía, señalización específica, reducción de velocidad y restauración de corredores biológicos.

Asimismo, resulta necesario evaluar la eficacia de estas medidas mediante monitoreos posteriores a su implementación, con énfasis en reptiles y otros grupos poco representados en los estudios actuales.


4. Proteger los microhábitats

La conservación de las serpientes no depende únicamente de mantener áreas boscosas, sino también de preservar los microhábitats que utilizan diariamente.

Elementos como la hojarasca, troncos caídos, sotobosque, cercas vivas, bosques ribereños, quebradas y pequeños parches de vegetación constituyen refugios, sitios de alimentación y áreas de reproducción para numerosas especies.

Incorporar estos componentes dentro de los planes de manejo y restauración ecológica podría favorecer la conservación no solo de las serpientes, sino también de muchos otros organismos que dependen de estos ambientes.


5. Promover prácticas agrícolas compatibles con la biodiversidad

La reducción del uso indiscriminado de agroquímicos, la disminución de las quemas y el mantenimiento de cobertura vegetal contribuyen a conservar las comunidades de organismos que sostienen las cadenas alimentarias.

Las serpientes dependen de la disponibilidad de anfibios, reptiles, pequeños mamíferos y otros vertebrados, por lo que cualquier práctica que reduzca estas poblaciones puede afectar indirectamente su supervivencia.

Promover sistemas productivos más compatibles con la biodiversidad podría beneficiar simultáneamente a la fauna silvestre y a los servicios ecosistémicos que ésta proporciona.


6. Cambiar la percepción sobre las serpientes

Uno de los mayores desafíos para la conservación de las serpientes probablemente no sea biológico, sino cultural.

Durante generaciones, estos animales han sido asociados con miedo, peligro y supersticiones que frecuentemente conducen a su eliminación inmediata. Modificar esta percepción requiere programas permanentes de educación ambiental sustentados en información científica y adaptados a las realidades de cada comunidad.


Desde hace varios años, CRWild ha desarrollado actividades de divulgación en escuelas, comunidades rurales y diferentes sectores del país, promoviendo el conocimiento de las serpientes, la prevención de accidentes y la convivencia responsable con la fauna silvestre.

El objetivo no es eliminar la precaución frente a las especies potencialmente peligrosas, sino reemplazar el miedo basado en el desconocimiento por decisiones informadas. Reconocer cuándo una serpiente representa un riesgo, cuándo no, y saber cómo actuar en cada situación puede reducir tanto los accidentes ofídicos como la mortalidad innecesaria de estos animales.


En este contexto, una finca donde aún persisten serpientes no debe interpretarse necesariamente como un sitio descuidado, sino como un paisaje que todavía conserva recursos, refugios y procesos ecológicos capaces de sostener parte de su biodiversidad.


7. Desarrollar un Programa Nacional de Monitoreo de Mortalidad de Serpientes

El principal hallazgo de este trabajo no es una cifra específica, sino la evidencia de que Costa Rica carece de información sistemática sobre la mortalidad de serpientes causada por las actividades humanas. Por ello, una de las prioridades debería ser la creación de un programa nacional de monitoreo que integre universidades, instituciones públicas, organizaciones no gubernamentales, herpetólogos y proyectos de ciencia ciudadana.

Este programa podría recopilar información estandarizada sobre atropellamientos, rescates, persecución directa, pérdida de hábitat, comercio ilegal y otros factores de mortalidad, permitiendo estimar por primera vez la magnitud real de estas amenazas y evaluar su evolución a lo largo del tiempo.


Una advertencia final

Este trabajo no pretende afirmar que conocemos cuántas serpientes mueren cada año en Costa Rica. En realidad, ese es precisamente uno de los principales vacíos de conocimiento que motivó este ejercicio.

Lo que este análisis propone es una hipótesis cuantitativa de trabajo construida a partir de la mejor información actualmente disponible y de un conjunto explícito de supuestos metodológicos. Bajo estos escenarios, la mortalidad anual de serpientes asociada a actividades humanas podría alcanzar un orden de magnitud considerable, lo que justifica la necesidad de desarrollar investigaciones específicas para evaluar esta posibilidad.


Si futuras investigaciones demuestran que los escenarios aquí planteados sobrestiman la realidad, este ejercicio habrá contribuido igualmente a delimitar los rangos plausibles del problema. Si, por el contrario, muestran que las estimaciones se aproximan a la realidad o incluso la subestiman, Costa Rica podría estar enfrentando una de las amenazas de conservación menos estudiadas y potencialmente más importantes para sus poblaciones de serpientes.


El trabajo de Lynch (2012) representó un precedente importante al proponer una aproximación cuantitativa para evaluar la mortalidad de serpientes en Colombia. Inspirado en ese enfoque, este manuscrito adapta dicha metodología al contexto costarricense como un ejercicio exploratorio, con el propósito de estimular nuevas investigaciones y no de presentar una estimación definitiva.

Más allá de las cifras obtenidas, este trabajo plantea una reflexión sencilla: muchas de las amenazas que enfrentan las serpientes no provienen de eventos extraordinarios, sino de decisiones cotidianas relacionadas con la transformación del paisaje, la persecución directa, la mortalidad en carreteras y la pérdida progresiva de microhábitats.


Costa Rica ha demostrado liderazgo internacional en materia de conservación. Incorporar a las serpientes dentro de las prioridades de investigación, monitoreo y educación ambiental representa una oportunidad para fortalecer ese liderazgo y ampliar la protección hacia uno de los grupos de vertebrados menos comprendidos y, posiblemente, menos estudiados del país.


Conclusiones

Las serpientes desempeñan funciones ecológicas fundamentales dentro de los ecosistemas, particularmente como depredadoras de pequeños vertebrados y componentes importantes de las redes tróficas. Sin embargo, continúan enfrentando múltiples amenazas cuya magnitud permanece escasamente documentada en Costa Rica.


Tomando como referencia el enfoque metodológico desarrollado por Lynch (2012) para Colombia y adaptándolo al contexto costarricense mediante información nacional disponible y literatura científica internacional, este trabajo construyó una serie de escenarios exploratorios para evaluar el posible orden de magnitud de la mortalidad anual de serpientes asociada a actividades humanas.


Los escenarios obtenidos sugieren que dicha mortalidad podría situarse entre aproximadamente dos y ocho millones de individuos por año, con un escenario intermedio cercano a 4,3 millones de serpientes. Estas cifras no constituyen estimaciones oficiales ni resultados derivados de monitoreos poblacionales, sino una hipótesis cuantitativa que deberá ser evaluada mediante investigaciones de campo específicamente diseñadas para ese propósito.


Bajo los supuestos considerados, la persecución directa por parte de las personas aparece como la amenaza potencialmente más importante en términos numéricos, seguida por la pérdida y degradación del hábitat y la mortalidad en carreteras. En contraste, el comercio ilegal y la colecta científica regulada representan una fracción considerablemente menor de la mortalidad total.

Más allá de las cifras propuestas, el principal aporte de este trabajo consiste en evidenciar la ausencia de información sistemática sobre la mortalidad de serpientes en Costa Rica y en proponer un marco metodológico que pueda servir como base para futuras investigaciones.


Reducir la mortalidad de serpientes requerirá fortalecer la educación ambiental, promover la coexistencia entre las personas y la fauna silvestre, mejorar el monitoreo de carreteras, conservar microhábitats críticos y desarrollar programas de investigación que permitan comprender con mayor precisión la dinámica poblacional de este grupo.


Si este trabajo contribuye a motivar estudios que permitan cuantificar por primera vez la mortalidad de serpientes en Costa Rica, habrá cumplido su principal objetivo: transformar una estimación exploratoria en una pregunta científica capaz de orientar nuevas investigaciones y fortalecer la conservación de uno de los grupos de vertebrados más incomprendidos del Neotrópico.


Nota metodológica

Este manuscrito corresponde a un ejercicio metodológico exploratorio basado en una revisión de la literatura científica sobre ecología, amenazas para la conservación de serpientes, mortalidad vial y estimaciones de mortalidad asociada a actividades humanas. El enfoque propuesto por Lynch (2012) para Colombia se utilizó como referencia conceptual para construir escenarios adaptados al contexto costarricense.


Las cifras presentadas no constituyen datos oficiales ni estimaciones obtenidas mediante censos o monitoreos poblacionales, sino escenarios construidos a partir de supuestos explícitos y de la información actualmente disponible. En consecuencia, deben interpretarse como hipótesis cuantitativas de trabajo, cuyo propósito es estimular investigaciones que permitan validar, refinar o refutar estos escenarios mediante estudios de campo.


La principal contribución de este trabajo no reside en las cifras propuestas, sino en ofrecer un marco metodológico reproducible que permita iniciar la discusión científica sobre una pregunta que hasta ahora ha recibido poca atención: ¿cuál es la verdadera magnitud de la mortalidad de serpientes causada por las actividades humanas en Costa Rica?


Para saber más (fuentes).

Barquero-González, J. P., Stice, T. L., Gómez, G., & Monge-Nájera, J. (2020). Are tropical reptiles really declining? A six-year survey of snakes in a tropical coastal rainforest: Role of prey and environment. Revista de Biología Tropical, 68(1), 336–343.

Estes, J. A., Terborgh, J., Brashares, J. S., Power, M. E., Ripple, W. J., Sandin, S. A., Smith, J. A., Soulé, M. E., Terborgh, J., & Wardle, D. A. (2011). Trophic downgrading of planet Earth. Science, 333(6040), 301–306. https://doi.org/10.1126/science.1205106

Gawel, A. M., Rogers, H. S., Miller, R. H., & Caves, E. M. (2026). When invasions collide: Minimal indirect effects of invasive snakes on rodent-mediated seed predation. Pacific Science, 79(4), 412–425.

Lynch, J. D. (2012). El contexto de las serpientes de Colombia con un análisis de las amenazas en contra de su conservación. Revista de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, 36(140), 435–449.

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Pinto, C. M. et al. (2024). Identifying wildlife road crossing mitigation sites using a multi-data approach: A case study from southwestern Costa Rica. Journal of Environmental Management, 361.

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Young, H. S., Keesing, F., Jones, D. G., Otieno, V. O., Burkfeind, J. R., Connors, M. K., & Pringle, R. M. (2014). Declines in large wildlife increase landscape-level prevalence of rodent-borne disease in Africa. Proceedings of the National Academy of Sciences, 111(19), 7036–7041. https://doi.org/10.1073/pnas.1404908111






 
 
 

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